Comentarios

 

Comentarios sobre su obra

«La ética zagagliana» Una forma de calificar el arte de Hilda y sus cajas. Por Nico Romero (mivalle.net.ar)

«En el taller de Hilda Zagaglia». Por María Nahal. Revista Desterradxs

Gacetilla de Prensa – Muestra de Hilda Zagaglia, en la Estancia de Jesús María Museo Jesuítico Nacional

Eduardo Peñafort, prof de estética. Crítico de arte.
Dr. Artemio Rodriguez, de la Asociación Internacional de Críticos de Arte. Historiador.
Prof. Efraín Bischoff, historiador.
Prof Osvaldo Pol, escritor, crítico de arte.
Lic. Adriana Musitano.
Lic. Daniel del Prato.
Página 12- Sección arte: A. Arguello.
Prof. Pablo Ponzano, escritor, crítico de arte.
Sara Guerra, crítico de arte, de la Asociación Argentina e Internacional de Críticos de Arte.
Manuel Madrid, crítico de arte.
Diario de Voz del Interior- Demian Orotz.
Teresita Pociello, crítica de arte. Revista Oleo y Mármol, 1997.
Osvaldo Mastromauro, crítico de arte, de la Asociación Argentina e Internacional de Críticos de Arte. Diario «La Verdad de Junín». Bs.As., 1997.
Presentación en el II Congreso Latinoamericano de Estética, en San Pablo Brasil: «Las cajas entre los oratorias y la reflexión plástica.»
Prof. Eduardo Peñafort y Adriana Musitano. Setiembre 1997.
Diario La Voz del Interior. Mitos y Creación en las cajas -objetos de Zagaglia – 4 de Noviembre 1997.
Diario La Voz del Interior. Cba. La mística española y el candor indígena. 18 de Noviembre. Gabriel Gutnisky, crítico de arte. Año 1997.
Diario El Nuevo Día, de Santa Cruz, Bolivia, 1998.
Diario El Mundo, de Santa Cruz, Bolivia, 1998.
Diario El Mundo, suplemento Social, de Santa Cruz Bolivia, 1998.
Diario del Viajero – Buenos Aires, 1998.
Diario El Deber, Area Cultural, de Santa Cruz Bolivia, 1998.
Revista El psicoanálisis en el siglo. Sigmund. No. 7 -año 1998.Publicación de tapa y nota.
Semanario Oleo y Mármol, Buenos Aires, 1998.
Guía Cultural de Córdoba – Abril de 1999.Nota y tapa.
Diario El Deber, de Santa Cruz, Bolivia. 1999.
Diario La Estrella de Oriente. «Arena y Cenizas». Santa Cruz, Bolivia. 1999.
Diario El Mundo. Santa Cruz, Bolivia, 1999.
Diario El Nuevo Día. Santa Cruz, Bolivia, 1999.
Diario La Voz del Interior. Córdoba- Nota «La Memoria atrapada». 27 de Mayo 1999.
Diario del Viajero. Buenos Aires. julio de 1999.
Diario La Voz del Interior -El teatro del Mundo y la experiencia cabalística – 13 de Julio 1999.
Arte al Día. Buenos Aires, Julio de 1999. Sección Novedades II.
Oleo y Mármol. Teresita Pociello y Yaco Nowens. Período Agosto-Setiembre, 1999.- Buenos Aires.
Semanario Nuevo Sumario, Alta Gracia, Córdoba. 6 de Julio 1999.
Arte Argentino para el Tercer Milenio, Editorial Cagilianone, Buenos Aires,1999. Salvador Linares, crítico de arte.
Diario de Sucre, Página 10. Octubre de 1999. Bolivia.
Diario La Voz del Interior. 29 de Octubre de 1999. Córdoba.
La Guía Quetzal N 307. Noviembre 1999. Río Cuarto (Cba)
Diario El Puntal Río Cuarto (Cha). Río Cuarto, 1999.
Diario El Litoral, Santa Fe. » La Transparencia sólo se da entre dos cuerpos». Abril 5 del 2000
Diario Opinión, Santa Fe. Crítica de arte.14 de abril del 2000. Crítico Domingo Sahda.
Diario Presencia, sección cultural, La Paz, Bolivia, 25 de abril del 2000.
Diario El Diario, sección Cultural, La Paz, Bolivia, 25 de abril del 2000.
Diario Presencia, sección cultural, La Paz, Bolivia, 22 de abril del 2000.
Diario Última Hora, sección La Cultura, 25 de abril del 2000. La Paz, Bolivia.
Diario Presencia. Crítico Mario D. Ríos Gastelú, La Paz, Bolivia, 28 de abril del 2000.
Diario La Voz del Interior, Córdoba, Setiembre 28 de 2000. Comentario sobre la obra del escritor Julio Castellanos, titulada «Arborescencias», setiembre de 2000.
Diario El Deber, comentario de Vanessa Canudas, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, martes 13 de febrero de 2001.
Diario Nuevo Sumario, 1 de junio de 2001. Alta Gracia, Córdoba.
Semanario Paravachasca. Junio de 2001. Alta Gracia, Córdoba.
Revista Nueva. Junio 2001. Córdoba.
Guía Cultural de Córdoba. Mayo 2001. Córdoba.
Diario La Voz del Interior. Córdoba. Agosto 2001.
Catálogo de la Bienal Internacional de Arte Contemporánea, Florencia, Italia, 2001.

Aval

EDUARDO PEÑAFORT, Académico Delegado (Academia Nacional de Bellas Artes) y jurado de salones nacionales de artes visuales, ex  Director del Instituto de Filosofía, profesor de las cátedras Estética, Hermenéutica de las Artes Visuales y Crítica de Arte – Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes, Universidad Nacional de San Juan –, ex profesor de Filosofía Argentina en la Escuela de Filosofía y de Estética en el Doctorado de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba, Docente-Investigador I (CONEAU) PRESENTA A: la Profesora Hilda Inés Zagaglia, como aspirante al Gran Premio a la Trayectoria – convocado por la Secretaría de Cultura de la Nación –.

Se declara que se conoce la obra de la artista desde hace treinta años, se la ha presentado en exposiciones en Córdoba, Buenos Aires y San Juan (República Argentina),  en Río de Janeiro (Brasil) en el Congreso Internacional de Estética y en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia); ha publicado catálogos de muestras realizadas en diversas oportunidades.

La presentación realizada se apoya en los fundamentos que se exponen a continuación:

  • La continuidad de la producción artística de Hilda I. Zagaglia desde 1978.
  • La obtención de premios y distinciones de carácter municipal, provincial, nacional e internacional.
  • El reconocimiento de la crítica especializada y el público de arte americano y europeo.
  • El impacto de su obra en la vida de Alta Gracia y la Provincia de Córdoba, manifiesto en los auspicios, declaraciones de interés y participación en proyectos de la mencionada localización.

Corresponde dejar constancia que se trata de una obra de singular calidad formal, que aborda aspectos de la historia, el paisaje y los proyectos latinoamericanos – con una especial atención a los mitos y discursos sobre la trascendencia, sin descuidar los procesos contextuales -.

La cuantiosa producción pone en valor las distintas vertientes que confluyen en la constitución de la identidad local, sus aportes acrecientan de forma inédita el patrimonio de Córdoba y dan cuenta de una constante actualización temática-lingüística.

Todos los elementos mencionados se encuentran documentados en el CV y a disponibilidad de la Solicitud del Jurado.

En la República Argentina, a los veinte días del mes de setiembre de dos mil dieciocho se presenta esta constancia ante las autoridades de la Secretaría de Cultura de la Nación.

Eduardo Peñafort

Según la crítica

En todas las técnicas que la artista utiliza existe una transfiguración alquímica de sus memorias. Intercalando a las imágenes citas del Mito y la Cabala, refuerza al máximo la capacidad simbólica de la obra.
La artista nos reúne ante cajas, contando historias, a través de un discurso de saber -saber sobre el oficio plástico y saber sobre los mitos- que se tensa con aquel discurso de verdad, anclado en lo indecible de la palabra y en lo cifrado de la representación plástica.
Se puede observar el paso del espacio virtual pictórico al espacio orientado por las significaciones. La pérdida de un punto de vista y de focos únicos convierten al espacio en una cuadratura, en un lugar que opera como el espejo del mundo, en el sentido no de reproducción fotográfica, sino en el de especulación y metamorfosis simbólica, en relación con el discurso de verdad.

El lenguaje de lo inconsciente

Visitar el taller de Hilda Zagaglia en Alta Gracia ha sido para mí una verdadera sorpresa.
Me encontraba en Córdoba (Argentina) en el Museo Caraffa, para la presentación de la Muestra «Carlo Carrà – las Mutaciones del Espíritu», cuando recibí la invitación de amigos en común. Todo hacía presagiar una visita normal a uno de los tantos artistas, y con este espíritu fui a conocerla, más por cortesía que por otra cosa.

Entrando en su casa se me presentó la primera revelación: su colección de Arte Brasilero, sus «Madonne», sus cajas «contaminadas», me descolocaron. ¿Había algo más entonces? ¿Suerte o talento?
Subiendo hacia su taller, pasando de habitación en habitación, donde en cada pared había una marca de su prolija búsqueda estilística, tuve la certeza de encontrarme frente a un talento.Un solitario talento.Y paulatinamente fue como si se me hubiesen abierto el corazón, la mente y los iniciales prejuicios se hubiesen desvanecido.
Lo que más me impactó fue la investigación de la artista minuciosamente documentada, el haber visto y tocado con la mano los borradores y la pasada en limpio del deber que Hilda se había prefijado. Cada paso estaba presente.
En las obras mejores Hilda Zagaglia tiene el don «de la Aparición de las Cosas Comunes».
Me explicaré mejor citando un pequeño escrito de C. Carrà de 1915: «La creación artística conlleva una voluntad alerta, diligente, atenta y requiere de un esfuerzo continuo de no querer dejar que se pierdan las «apariciones» que non son otra cosa que los destellos de las cosas ordinarias, que cuando iluminan crean aquellos «esenciales», que son los más valiosos para nosotros los artistas modernos».
Esta verdad propuesta que hace la diferencia entre un pequeño y un gran artista, puede ser realizada y verificada, hoy en día y en nuestra época, de dos maneras diferentes: usando el mismo medio expresivo o arrimando módulos diferentes como pintura y escultura, escultura e instalación, etc.

La conquista de Hilda Zagaglia consiste en el estático, milagroso equilibrio que se caracteriza como momento culminante de un proceso de recomposición entre memoria, inconsciente y espíritu.
Hilda Zagaglia, con esa lucidez cartesiana de la inteligencia, logra sobreponer y acercar emociones, pesadillas a formas sagradas y/o míticas, que de por sí son mundos espirituales riquísimos y que no se envilecen por su cercanía, sino más bien se solidifican y reinventan.
Lo que Hilda logra expresar, fruto de sus certezas maduradas en la asiduidad de un trabajo solitario, es algo que todos nuestros pintores de la Transvanguardia italiana han buscado por mucho tiempo en los años de sus exordios.
Todos o casi todos se han dirigido hacia mundos mitológicos y religiosos, estratificados y vastos como el de la India, el mundo chino, el sudamericano y el australiano, donde han satisfecho su necesidad de espiritualidad (no cristiana por ser ésta demasiado «intelectual» y reconducible a una infancia propia).
En este imaginario místico/espiritual se han identificado, descubriendo una espacialidad, un signo de los símbolos gráficos, que se han transformado en las formas en las cuales poder volcar esa Espiritualidad, ese Malestar Existencial que de otro modo no hubiera encontrado un canal en el cual expresarse.
Flores de loto a menudo se han entreabierto en las orillas del Ganges.
El problema del artista siempre ha sido el de encontrar su identidad en una relación equilibrada entre materia, forma y espíritu y siempre es difícil que esta identidad se mantenga por mucho tiempo, a menudo en detrimento del espíritu.

En la obra de Zagaglia, justamente para compensar eventuales desequilibrios, siempre hay un lento pero inexorable redescubrimiento del alma, entendido ya sea como Animus ya sea como Alma.
Redescubrir el alma es, en realidad, un pasaje obligado para redescubrirse a si mismo en la dualidad entre alma femenina y alma masculina, entre alma infantil y alma adulta, entre alma materna y alma paterna, a lo largo del camino desde el nacimiento hasta la muerte y más allá de la muerte.
Mirando y sumergiéndose en los cuadros, en la mágicas cajas de Hilda, en sus encantadores árboles de la vida, en sus ciclos vitales, en sus maderas pintadas, graffiti, grabados, nosotros podemos «desenmascarar» las varias formas de idolatría contemporánea, no más ciegos sino ir a tientas en la oscuridad en la búsqueda de la verdad profana. A veces es como si un velo se desgarrara y nos encontráramos frente al inconsciente, esa parte de nosotros que se ha excluido de la organización consciente del yo y que contiene lo mejor, y al mismo tiempo lo peor de nosotros, la parte más baja y la más noble. De esta manera se descubren en nosotros, deseos, temores, miedos, frustraciones, intuiciones, asombros y abandonos que habían quedado excluidos de nuestra conciencia.Entrando en contacto con nuestro inconsciente, nuestro Yo individual nos aparece como una de las infinitas versiones de la Vida, de las cuales de alguna manera, se entra a formar parte, como una gota forma parte del océano. El inconsciente habla un idioma diferente del que se usa en la vida de cada día, en sus enseñanzas, en sus rituales utiliza un lenguaje simbólico, y tiene como característica fundamental expresar pensamientos y sentimientos como si fueran experiencias de los sentidos.Todos nosotros «hablamos» este lenguaje, por lo menos en los sueños.El lenguaje de los sueños no es diferente del mitológico y religioso, por el contrario se puede decir que se trata del único lenguaje universal que la humanidad haya poseído. Lo encontramos tanto en Bolivia como en La China, en los mitos ancestrales, en las mitografías modernas, en los sueños de la noche, tanto en Italia como en Alta Gracia en Argentina.Este lenguaje tan íntimo es el lenguaje que Zagaglia trata de sacar a luz. Es un trabajo duro que conoce pausas, momentos de quiebre, pero también muchos momentos felices, hechos de viva e inmediata comunicación visual y emotiva.
Gracias Hilda, gracias por la investigación que practicas mayéuticamente para todos nosotros.
Cultiva este don tuyo y disculpa la arrogancia y la superficialidad que a menudo los que te visitan (yo primero) tienen encontrándose con tus obras.

Renato Miracco
Traduzione di Vittoria Cavani

En el taller de Hilda Zagaglia. Nota realizada por Maria Nahal, páginas 16 y 17 de Desterradxs, Córdoba, Nro 35, 2016.